¿Qué pasa cuando el verano más intenso de tu vida nunca desaparece? Está ahí, y lo ves brillar de lejos y a veces hasta consigues rozarlo. Cuando dos años se convierten en dos días y ni te das cuenta de que han pasado tantas cosas. Ahora que lo tengo más cerca, la recuerdo tan bien... Aunque fuera en la cola del desayuno, con la bandeja y los ojos llenos de legañas, me gritaba su "te estaba buscando" y me despertaba automáticamente. No sé porqué os cuento esto ahora. A veces creo que la defraudo. Que no termino las cosas que le prometo. Que piensa que ya no es el infinito. Si ella supiera todas las cosas que soy desde esos quince días. Desde que cruzamos Oviedo escuchando a Quique en sus cascos. O en el autobús, haciendo como si nos hubiéramos conocido hace siglos y nos encontrásemos de nuevo tan lejos de casa. Verdaderamente era algo inexplicable. La sensación de no creerte que eso vaya a cambiar. Que llegues a casa y aún imaginarte que a la hora de la cena la vas a ver bajando las escaleras con su ipod y sus converse verdes, riéndose de todo lo que nos importaba tan poco. Hace tiempo que no pensaba en todos esos días. Lo cierto es que con ella siempre fue el mejor trozo del verano. En Plasencia, en Murcia, en Castellón. Siempre dispuestas a aprovechar el tiempo como si volviesen a ser esos quince malditos días que volaron sin darnos cuenta.
No me odies amorciño, que aquí hay una parte tuya.
PDT: Celeste te echa de menos.
sábado, 12 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
cuando vuelvas
Que sí, que me gustaría que vinieras al sur, que me abrazaras y me contaras todos esos planes que tienes en la cabeza. Me gusta escucharte. Sentados en un bordillo, donde sea. Y que tararees tus canciones y me preguntes, ¿te acuerdas? ¡Sí! Pero ahora no pienso en otra cosa. Tengo que contarte que he conocido a alguien. Creo que es él. El de mis historias. Tú sonríes con esa boca tan grande y me haces un guiñito. Sí, no te rías. Le he encontrado. Y me gustaría que lo conocieras. Te caería bien. Entre tanto tu me sacas fotos con el móvil y mis ojos cerrados por el sol. Me llamas chinita. Y yo gilipollas. Lo he encontrado, ¿me estás oyendo? ¿Sabes lo que te digo? Como cuando subes el volumen en el coche y tu canción favorita te parece inigualable y a pesar de que sean las 7 de la mañana y puedas despertar a todo el vecindario tienes que gritar porque te sientes en éxtasis. Nunca pensé que fuera a contarte todo esto... Si siempre cruzábamos vidas opuestas. Tú cerca de las islas más bonitas del mundo y yo... Cerca de donde nos conocimos. Escúchame, que te estoy hablando con la más sincera verdad. Me dijiste una vez; me prometiste una vez que lo encontraría. Y está aquí. Te debo muchas cosas.
lunes, 24 de octubre de 2011
me moriré de ganas de decirte..
¿Cómo no pude darme cuenta de que estabas tan sumamente cerca? Ahí, en un autobús, debajo de un paraguas, escondiéndote detrás de las bandejas del desayuno, sonriendo cuando hacía tanto frío. Y sin quererlo estabas conmigo, sin saber que después de dos años íbamos a querernos de esta manera. Así, tan fuerte que me revientas los huesos, que me saltas las lágrimas, que me rechinan los dientes, que me arde la piel. Todo esto quedaba al margen de mi vida. De las aventuras que escribía sobre esa chica que se enamoraba de todo. Hasta del aire. Porque no conocía lo que era que alguien la abrazase de esa manera. Pero sí señores, esto es una historia de verdad. Es el primer capítulo de una gran historia (que en realidad empezó hace mucho tiempo). La historia que nunca me atreví a escribir por miedo a que nunca pasara. A que pasaran los días y no te encontrase. A que no me llamaras un siete de agosto a las tantas de la mañana (y que yo no supiese quién eras). A que no nos tomáramos ese café. Ni esa tortilla en la playa. Ni ese capuccino frío. Ni ese asado de cordero. Tenía miedo sin saber a qué. Sin saber que volverías. A no poderte decir todas esas cosas en una biblioteca. A escucharte cuando se te saltan las lágrimas. A no ver tu botella de agua vacía en el asiento del copiloto todas las mañanas cuando cojo el coche. A no escuchar esa canción y que sea tan tuya. A no darte los buenos días ( y las buenas noches). Y ahora estás aquí. Conmigo. Y no sé cómo decirte tantas cosas. No sé cómo ha pasado un mes y parece que hayan sido años.
Sólo sé que si esto hubiera acabado un verano de 2009 ahora no sería ni la mitad de lo que soy ahora.
Y me quedo con aquello de que nosotros teníamos algo que no tenían los demás. Y eso es nuestro.
Sólo sé que si esto hubiera acabado un verano de 2009 ahora no sería ni la mitad de lo que soy ahora.
Y me quedo con aquello de que nosotros teníamos algo que no tenían los demás. Y eso es nuestro.
sábado, 15 de octubre de 2011
cuando menos te lo esperas, un huracán
Yo no podía huir, no sé tú. Pero ese día el viento nos sorprendía hasta debajo de las sábanas. Ahí dónde la vida pasa tan rápido. Cuándo menos te lo esperas y aparece un huracán. Tú aprovechabas cada detalle para apuntarlo en la lista de cosas que hacer cuando todo esto haya pasado y deje de mirarte por el rabillo del ojo mientras aparto un poco la vista de la carretera.
Cuando pienso en qué momento dejará de pasarnos todo esto... lo veo tan lejano. Creo que deben de pasar siglos, creo que tú y yo ya habremos desaparecido del mundo. Y seguiremos mirándonos muy lejos de aquí. Y el viento seguirá sorprendiéndonos en forma de huracán.
Cuando pienso en qué momento dejará de pasarnos todo esto... lo veo tan lejano. Creo que deben de pasar siglos, creo que tú y yo ya habremos desaparecido del mundo. Y seguiremos mirándonos muy lejos de aquí. Y el viento seguirá sorprendiéndonos en forma de huracán.
viernes, 16 de septiembre de 2011
esta historia podría empezar un domingo
Tenía que decirte fuera como fuese que hacía años que nadie me había hecho sonreír así. Me di cuenta el miércoles cuando había poca luz en la calle y a pesar de todo eso parecía el día más soleado del verano. Yo sé que tú estás esperando a que llegue otra vez el domingo. Y vuelva a fingir que no me importa estar contigo. O a hacer como que el tiempo se me pasa despacio. Te miento. Sólo a veces. Pero lo cierto es que llego a casa y parezco una quinceañera. Mientras tú no lo sepas, todo viento en popa.
Buenas noches.
Buenas noches.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)